¿Pan integral, de salvado o de centeno?

¿Pan integral, de salvado o de centeno?

¿El todo lo mismo? Aprende las diferencias entre los distintos tipos de panes y su forma de elaboración, para poder elegir el que más te guste.

Reconocer el pan integral de uno blanco es muy simple, ya que el cereal dota al pan de un color oscuro y de corteza dura. Esto se debe al aporte del salvado, que protege la miga con su gruesa corteza y la conserva mejor. El pan integral posee una miga de ojos desiguales, mientras que el pan blanco es de apariencia más uniforme. El olor y el sabor ligeramente ácido, caracterizan al integral.

Esta diferenciación es simple, pero no es tan fácil reconocer un auténtico pan integral de uno de salvado o de centeno. En este caso, hay que saber con que harina están hechos.

El pan de salvado está hecho con harina de trigo común y un porcentaje de harina de salvado.
El salvado resulta de la molienda de las 5 capas más externas del grano de cereal. El grano está compuesto por una primera capa exterior o cutícula, una segunda llamada epicarpio, una tercera o endocarpio, una cuarta o testa y una quinta o aleurona.
Es esta harina la que se utiliza en la elaboración del pan de salvado. Es bastante ligera y una taza (200 ml) equivale a 40g de salvado.

Para la elaboración del pan puede utilizarse, por ejemplo, un 30% de la harina común. Es decir que en 1kg de harina, 300g serán de harina de salvado.

El pan integral puede estar elaborado con harina integral únicamente o una mezcla entre harina común e integral.
La harina de trigo integral es una harina molida de trigo que contiene la piel y la vaina. Es considerada como no refinada y hasta hace unos 150 años, la mayoría de las harinas eran de este tipo. Luego, con la era del “refinamiento” se dejaron de emplear.
Actualmente, dada la importancia del consumo de fibras, es bastante demandada.

El verdadero pan de centeno se hace solo con harina de centeno, aunque muchos de los que puedes comprar están hechos con mezclas con otras harinas para mejorar su miga. El pan de centeno tiene una miga más oscura, por eso a veces se lo llama pan negro y posee un alto grado de fibra alimenticia, por eso hoy en día es muy popular. En la antigüedad se lo consideraba un pan de gente humilde y se caracteriza por su fuerte sabor y por la capacidad de permanecer comestible durante mucho tiempo. En este enlace encontrarás una receta para hacer tu propio pan de centeno: Pan de centeno.

En definitiva, el elemento diferenciador entre los diversos tipos de pan se encuentra en su modo de elaboración, la harina utilizada y su grado de extracción. El pan integral está compuesto por harina cien por cien pura, es más pesada y la más nutritiva. La harina semiintegral solo es pura en un 80-90 por ciento y la blanca tan solo un 60 por ciento, menos nutritiva pero se conserva durante más tiempo.

¿Qué pan es el más recomendado y cuál no conviene consumir?

  • El pan de molde o pan lactal es el menos recomendable por su alto contenido de grasa, azúcar y aditivos que se le agregan para que se mantenga fresco por más tiempo. No debemos prohibirlo pero es el pan que se debe comer en menor cantidad.
  • El pan de trigo integral es el más común y el más vendido dentro de los integrales, muchos lo llaman pan negro, contiene fibra insoluble que favorece el tránsito intestinal. Suele venir combinado con harina blanca para que sea más liviano y esponjoso. Lo ideal es elegir los panes más oscuros que son los que contienen mayor proporción de harina integral.
  • El pan de centeno es uno de los panes más saludables, muy sabroso y rico en fibra, hierro y vitaminas del grupo B. No es tan esponjoso dado que la harina de centeno es más pesada y leva un poco menos. Es ideal para incorporar en el desayuno.
  • El pan de harina de avena muy sabroso, suele combinarse con harina de trigo lo que lo hace más esponjoso y húmedo, aporta fibra soluble que es muy beneficiosa para reducir el colesterol.
  • El pan multicereal es un pan que además de estar hecho con harina integral o de salvado contiene gran cantidad de semillas enteras tanto en la corteza como en su interior. Las semillas aportan fibra, magnesio, hierro y vitaminas del grupo B.

Es importante leer bien los ingredientes antes de adquirir un pan, elegir siempre aquellos que sean 100% de harina integral.

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