Como freír una Morcilla de Burgos

Como freír una Morcilla de Burgos

La morcilla de Burgos es la estrella de la gastronomía burgalesa y lograr que quede perfecta al freírla, tiene sus trucos

Se elabora a base de sangre de cerdo a la que y se le añade arroz, cebolla, manteca, sal, pimienta molida y hasta pimentón dulce. La clave está tanto en el arroz como en la cebolla horcal, que es propia de la agricultura burgalesa y cuando se utiliza le aporta una esencia diferencial al embutido.
Varían según la localidad donde se elabore, pero todas tienen en común que son grasosas, picosas y sosas. Hay muchas versiones pero las mas prestigiosas son las de Cardeña y la de Sotopalacios.

Los productores han logrado disponer del sello IGP (Indicación Geográfica Protegida) para diferenciar sus morcillas de otras elaboradas también con arroz y cebolla. Reconocimiento que ha sido admitido por la Unión Europea en 2018.

Hay dos cosas que tenemos que lograr al freír las morcillas, una es que no se rompan y otra es que queden crujientes en el exterior pero jugosas por dentro.

Hay quienes las rebozan con harina, pero evitaremos hacerlo ya que no aporta nada y suma calorías innecesarias.

La calidad de la morcilla también influye al cocinarla, ya que si la tripa es natural y el arroz no está precocido, la fritura será mas fácil y habrá menos riesgo de que se rompa. Pero hoy no estamos para hablar de las calidades sino para comentar los trucos de la fritura que servirán para cualquier morcilla de arroz.

Si has comprado una morcilla envasada al vacío, es importante sacarla del envase unos 15 minutos antes de cocinarla para que se airee y si estaba en la nevera deberás sacarla el suficiente tiempo antes para que se temple.

Luego, hay que quitarle el cordón y las grapas y cortarla en rodajas. Éstas no deben ser muy gruesas, de alrededor de un centímetro y medio.

Ahora hay que calentar el aceite en un sartén. El aceite debe ser abundante y es importante que esté bien, pero bien caliente. Es por esto que el aceite que debe usarse es el de girasol, ya que permite alcanzar una mayor temperatura que el de oliva. Además este último le aportara sabor al embutido y no es lo que queremos en este caso.

Cuando el aceite está bien caliente se añaden las rodajas de morcilla y se fríen aproximadamente un minuto y medio de cada lado. Te darás cuenta de que está bien hecha cuando veas que los granos de arroz están tostados y se ven marrones.

No intentes freír muchas rodajas al mismo tiempo. La cantidad adecuada dependerá del tamaño de tu sartén y de tu destreza en la cocina pero evita que las rodajas estén muy juntas para que no se peguen. Generalmente una morcilla de fríe en dos tandas.

Cuando vayas retirando las rodajas del sartén, lo mejor es colocarlas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite y servirlas inmediatamente.

Las morcillas son un aperitivo formidable que puedes acompañar con lo que quieras y por supuesto van muy bien sobre un pedazo de pan.

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